Sabemos de antemano que los hinchas en todo el mundo, tienen un valor primordial en todo su ser, y es la pasión, pero también es de conocimiento mundial, que los hinchas suelen adoptar y modificar (para identificarlas como propias) actitudes vandálicas y violentas, que atentan contra la moral y la dignidad de las personas y dañan la imagen, no solo del club, sino de esos verdaderos hinchas que no van a la grada a violentar el ambiente que se vive, sino que van, y alientan al club de sus amores sin importar el resultado, pero que sobre todo, son los que repudian a esos pequeños grupos de inadaptados que van a hacer en la grada "lo que en su casa no pueden hacer".
Apenas tengo pocos años siendo hincha, del club que considero mi vida, mi pasión y parte de mi (Como lo es el Caracas Fútbol Club), pero se que una de las cosas que ha dañado la imagen de la afición del Futbol Venezolano, por lo menos en los últimos 10 años, son las actitudes negativas de las hinchadas de los clubes de Venezuela. Claro, las Hinchadas Venezolanas no pueden ser consideradas de forma igual con las Hinchadas Argentinas, o los Ultras en Europa, pero el que conoce este mundo, sabe que esa cultura violenta llego a Sudamérica a través de las Barras Bravas en Argentina, quienes adoptaron las conductas de los Hooligans en Europa, y esta conducta del país argentino, fue "copiada" por países como Brasil, Colombia, Chile, Uruguay, Perú y Venezuela.
En la Pasada Edición de la Copa Libertadores de América, tuve la ocasión de asistir al encuentro de la 5ta Fecha, entre el Caracas FC y el Huachipato de Chile, partido en el cual, el Rojo se jugaba la vida en el torneo continental. La hinchada tuvo un enorme recibimiento, una sensación y una experiencia que nunca había vivido de esa forma, pero con el transcurrir de los minutos, el marcador era adverso y se agravaba mas conforme pasaban los minutos. Cuando finalizo el encuentro, y el marcador reflejaba una eliminación decretada para el club avileño, yo, que estaba sentado en toda la curva del Estadio Olímpico, me preparaba para regresar a mi casa, entristecido por el resultado, pero feliz por haber visto al club de mis amores jugar, y haberlo podido alentar (cosa que se me complica debido a que vivo relativamente lejos del recinto deportivo y tanto ocupaciones, como tiempo y dinero, hacen que se me haga casi imposible asistir cotidianamente a ver al Caracas, aunque siempre lo veo y lo sigo de cualquier forma), pero lo que me indigno fue que, de pronto, un poco cerca de donde me encontraba, un grupo de hinchas del caracas empezaron a agredirse entre si, y eso me hizo pensar que las aficiones son suceptibles al sentimiento que tienen, y que estos que caen en ese juego violento, no comprenden el daño que le hacen al balompie criollo.
Es absolutamente verdadero que el Fanático del Beisbol es totalmente diferente al del Fútbol, y que en Venezuela, hay mas atención al "deporte nacional" (como es considerado el Beisbol) que al Balompie, y si bien es cierto que la Vinotinto ha hecho un esfuerzo enorme por hacer que la atención al fútbol nacional aumente, aun falta mucho, y de hecho, una de las cosas que faltan para mejorar, es la cultura en las aficiones. Debe mejorar la conducta de los hinchas, pero algo que, en mi opinión no debe cambiar, es el carnaval y la fiesta que se viven en las gradas. Las hinchadas deben continuar la fiesta y la alegria que hacen domingo a domingo, eso si, evitando en todo momento ser violentas, para ofrecer mayor disfrute a las personas que asisten al estadio y aumentar el afecto hacia el fútbol nacional.
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